La inteligencia artificial está transformando la forma en que las organizaciones diseñan experiencias, automatizan procesos y atienden a sus clientes.
Sin embargo, el verdadero reto hoy en día consiste en tomar decisiones acertadas sobre dónde implementar IA, cómo diseñarla y cuánto automatizar, entendiendo que una buena experiencia no depende únicamente de la tecnología, sino también del contexto, el diseño y el criterio con el que se toman estas decisiones.
Este documento reúne las principales reflexiones compartidas durante nuestro webinar “Sí a la IA, pero… ¿Dónde? ¿Cómo? ¿Cuánto?”, con el propósito de ofrecer un marco práctico para aquellas organizaciones que hoy están evaluando el uso de inteligencia artificial en la experiencia de clientes, usuarios y colaboradores.
Muchas organizaciones comienzan con la misma pregunta: ¿Cómo implementamos IA? Pero quizá la pregunta correcta debería ser ¿Dónde genera realmente valor?
No todos los procesos necesitan inteligencia artificial.
Implementarla únicamente porque la tecnología existe puede generar experiencias poco satisfactorias, mayores costos operativos y nuevos riesgos para la organización.
Del mismo modo que hace algunos años muchas empresas asumían que necesitaban una aplicación móvil sin preguntarse si realmente resolvía un problema para sus usuarios, hoy sucede algo similar con la IA.
Antes de implementar, vale la pena identificar aquellos momentos donde realmente aporta valor para el cliente, para la operación y para el negocio.
La IA suele generar mejores resultados cuando:
La gran pregunta ya no es si debemos implementar IA, sino dónde hacerlo para que realmente mejore la experiencia.
Uno de los ejemplos presentados durante el webinar fue el de Klarna.
La compañía implementó agentes conversacionales para automatizar gran parte de su operación de atención al cliente, obteniendo mejoras importantes en automatización, tiempos de respuesta, cobertura multilingüe y eficiencia operativa.
Más allá de las cifras, el caso demuestra que la IA puede generar un impacto extraordinario cuando se implementa en el escenario adecuado.
Implementar un agente conversacional no consiste únicamente en adquirir una plataforma. La calidad de la experiencia depende del diseño.
A diferencia del software tradicional, los modelos de IA trabajan sobre probabilidades. No reproducen respuestas. Las generan.
Por esta razón necesitan comprender el contexto específico de cada organización.
Uno de los conceptos más importantes es la contextualización.
Más que entrenar un agente, las organizaciones deben proporcionarle información sobre:
Sin ese contexto, los modelos tenderán a responder con información genérica o realizar inferencias que no necesariamente corresponden a la realidad de la organización.
Diseñar experiencias con IA implica diseñar también el comportamiento del agente.
Durante el webinar se compartió el caso de una universidad cuyo asistente virtual afirmaba que existían estaciones de carga para vehículos eléctricos.
La universidad nunca había proporcionado esa información.
El modelo simplemente infirió que, tratándose de un campus universitario, era razonable que existieran.
Este ejemplo ilustra que la calidad de un agente depende menos del modelo y mucho más del contexto que recibe.
Automatizar todo no siempre es la mejor decisión. Existen momentos donde preservar la intervención humana sigue siendo la mejor alternativa.
Especialmente cuando aparecen:
La IA debe utilizarse para potenciar la experiencia, no para reemplazar indiscriminadamente la interacción humana.
El verdadero reto consiste en encontrar el equilibrio adecuado entre eficiencia y confianza.
| Es recomendable automatizar | Conviene evaluar detalladamente |
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La IA necesita contexto. Y ese contexto proviene de los datos.
Sin una estrategia clara de gobierno de datos pueden aparecer riesgos relacionados con: información incorrecta, respuestas inconsistentes, uso inadecuado de datos sensibles, incumplimientos regulatorios o afectaciones reputacionales.
Implementar IA también implica definir qué información puede utilizar un agente, cuál debe permanecer restringida y cómo garantizar respuestas consistentes con la realidad de la organización.
En otras palabras, una buena experiencia impulsada por IA comienza mucho antes de la conversación con el usuario, comienza con una estrategia sólida de datos y contexto.
Antes de implementar inteligencia artificial, vale la pena responder tres preguntas.
¿Dónde?: Implementar IA únicamente donde aporte valor para el usuario y para el negocio.
¿Cómo?: Diseñar la experiencia considerando el comportamiento de los modelos probabilísticos y el contexto específico de la organización.
¿Cuánto?: Automatizar lo suficiente para generar eficiencia sin comprometer la confianza, la experiencia ni la reputación.
La inteligencia artificial seguirá evolucionando y las organizaciones también. Pero las implementaciones más exitosas probablemente no serán las que incorporen más tecnología sino serán aquellas que tomen mejores decisiones.
Responder estas tres preguntas antes de implementar IA permite pasar de la automatización por tendencia a experiencias diseñadas con intención, criterio y responsabilidad.
Ese es el verdadero desafío. Y, al mismo tiempo, la mayor oportunidad para las organizaciones que buscan construir relaciones más sólidas con sus clientes a través de la tecnología.